No
sabía nada de aquello, y su inquietud se vinculaba, o al menos
así lo creía, con la existencia de un abismo entre lo que llamaba
aquello y su experiencia de eso. No podía nombrarlo, lo que también era causa
de inquietud, pero intuía que, si había estado allí, al menos en algún momento
podría superar ese abismo y saber. ¿Pero saber qué? Algo parecía haber pasado
con el tiempo, o al menos con su tiempo. Decenas de imágenes se presentaron
caprichosamente. Imposible darles un orden lógico y sentía que
no generaban otro afecto que la inquietud de no saber. ¿Cuándo fue?, ¿dónde?,
¿con quién o quienes estaba cuando ese algo ocurrió? O no había nadie. ¡Eso!,
ahora creía, más aún, tenía la sutil convicción de que no
había nadie. Y pensó ¿yo también fui nadie en ese espacio-tiempo?, o tal vez
fui múltiples, innumerables, todos los que fueron alguna vez. Apenas un
recuerdo, la bruñida superficie de un espejo.
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Este blog tiene la intención de publicar poemas, cuentos, ensayos, etc., y la pretensión de ser leído y comentado. El nombre recuerda a quién alguna vez dije "quiero pensar diferente", e hizo lo que pudo. Oscar H. Oural.
sábado, 1 de febrero de 2014
Memoria del espejo
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