La
espera
Miro por mi ventana mientras espero,
espero algo o alguien, no sé...,
quizás sólo creo que espero.
El sol luce en las paredes blancas,
algunas tapizadas con madreselva,
ríos de aromas e islas de colores.
Una suave brisa despeina las tupidas
frondas,
que verdean en desigual pugna con el
celeste,
mientras decenas de pájaros cruzan
vuelos
y polifónicos cantos.
La escena, los perfumes y el coral de
trinos
despiertan los sentidos y adormece la
vigilia.
Y en la mansedumbre de la tarde me
invade,
sutil, la sospecha de que no espero
a nadie ni a nada, o no sé...
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