Este terceto está inspirado en la
poesía de Stefan George “LA PALABRA”, y en la reflexión que sobre esa obra hizo
Martín Heidegger. Los dos últimos versos del poema de George dicen así:
Así aprendí triste la
renuncia:
Ninguna cosa sea donde
falta la palabra.
El terceto lleva el mismo título por
la potencia de aquello a lo que remite.
La palabra
Prodigio del Ser,
De único hijo custodias,
Comienzo y final.
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